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Continuidades: una muestra que experimenta las vivencias de pueblos y ciudades de Chile y Argentina, se presenta en CCMATTA

Jueves 8 de agosto de 2019

El proyecto ganador del Concurso Dirac 2019 surge de una investigación de tres artistas chilenas que, mediante fragmentos materiales, producidos y recogidos en nuestro país y Argentina, montan una exhibición audiovisual como el collage y el ensamblaje. La muestra estará abierta entre el 8 de agosto y el 31 de octubre en el Centro Cultural MATTA, Buenos Aires.

 

Continuidades es una exposición concebida como una construcción poliforme desde la percepción a escala humana, desde la premisa de una investigación abastecida por su lugar de residencia en Chile y la ciudad que acogerá la instalación en Argentina.

 

La exhibición basada en Santiago, capital de Chile; Matanzas, pueblo de provincia en la costa de Chile y Buenos Aires, capital de Argentina, evidencia un diálogo entre cotidianidades, como una cadena de acciones y producciones que, enriquecida por la diversidad de los ecosistemas desde donde se proveen las obras, enlazan realidades distantes geográficamente, ofreciendo al espectador una cierta “continuidad” de comprensión, elaborada a través de operaciones visuales y constructivas como el collage y el ensamblaje en el trabajo de Virginia Guilisasti; los circuitos hídricos de Claudia Müller, y las composiciones táctiles/pictóricas de Magdalena Prado.

 

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Las piezas de Continuidades actúan explicitando las estrategias empleadas por las creadoras, que despliegan desde una íntima relación con el exterior, capas de conexión con realidades complejas: discursos e historias recogidas, asimiladas y escritas caligráficamente, cuerpos como partes que conforman caudales y la experiencia de un viaje por tierra atravesando la cordillera.

 

Estas tramas tejidas materialmente desde la pintura, el objeto y la instalación, asumen la corporalidad y sus extensiones como un circuito activado por un diálogo entre ambos lugares geográficos. La caligrafía y el collage como expresión del pensamiento, las texturas y la pintura como evidencia de la transformación a medida que se avanza y las redes comunicantes como enlaces entre el interior y el exterior, serán expresiones de una particular conciencia del cuerpo en diálogo con el entorno y la sociedad transandina.

 

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“Revelo” de Virginia Guilisasti

El trabajo materializa reflexiones albergadas en la memoria usando caligráficamente la palabra, junto a materiales que actúan como medio canalizador desde la localidad de Matanzas en Chile hasta las calles de Buenos Aires.  A partir de una búsqueda interna y de un recorrido por la ciudad se busca revelar un valor que tiene que ver con la huella y la vivencia de un lugar, para ubicarlos en un espacio donde puedan dialogar y construir una nueva historia. La obra tiene dos momentos: el de la construcción desde la memoria y la distancia en Matanzas, donde la palabra fabrica relatos asociados a la relación personal con Argentina (recuerdos de infancia, relaciones familiares, visitas de ciudades argentinas, cultura, gastronomía, actualidad, entre otros), a través de un texto escrito con tinta sobre tela, acompañado de material gráfico, dibujos y objetos encontrados. Un segundo momento se realiza en Buenos Aires a partir de recorridos por la ciudad, recolectando datos, conversaciones, croquis y materiales encontrados. Con lo reunido se construye una estructura tridimensional.

 

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“22 horas 5 minutos” de Magdalena Prado

La construcción de un imaginario llevado a cabo como una experiencia materializada, al mismo tiempo que se experimenta el viaje es la muestra. Hay un tiempo simbólico (22 horas 5 minutos) que une y separa a ambos países. El papel tiene una cualidad artesanal como soporte de un viaje que también será transitado, sentido, recorrido, habitado, visto, experimentado y hecho. Los soportes hablarán del límite de bordes e irregularidades, que se unen para pretender transmitir un solo relato y experiencia, pero que son varias a la vez, intentando coincidir donde comienza y termina el otro, pintados, entre abstracción y figuración.

 

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“Hidrografía del cuerpo” de Claudia Müller

El origen de este proyecto reside en las tejas musleras, trabajo realizado por la clase obrera de casi toda Latinoamérica, que se basa en la elaboración de tejas coloniales para las haciendas, durante el tiempo de la conquista española. Éstas son hechas según la medida corporal del muslo del fabricante, siendo una especie de huella corporal el techo de una casa. Esta técnica, parte ya de una tradición, se mantiene hasta el día de hoy en el campo chileno y en algunos lugares rurales de Argentina, Uruguay y Brasil. El proyecto trata el territorio como una extensión del cuerpo, que se dispone para ser recorrido por el agua local, que brota del grifo de la ciudad, una especie de sistema sanguíneo que conformamos los habitantes de un mismo lugar. Un grupo de voluntarios, previamente convocados, son el molde para la construcción del sistema de irrigación fabricado con cerámica y técnica de placa.

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