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El amor de China por José Venturelli

Viernes 15 de julio de 2016

Uno de los grandes artistas chilenos que desarrolló su obra en el exilio, José Venturelli (1924-1988) es recordado en China, precisamente uno de los países donde logró un notable reconocimiento y donde terminó sus días, justo cuando pensaba en retornar definitivamente a su Chile natal.

 

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El Museo de Arte CAFA inauguró este mes una exposición que contiene paisajes y retratos, de este innovador del dibujo, el grabado y la pintura en su época. Mujeres orientales, imágenes de su hija y la llanura de Chile, que recorrió de norte a sur, son parte de estas 40 obras que componen una muestra de homenaje y reconocimiento a un extranjero que abrazó la causa maoísta y se involucró en el desarrollo de esa nación, como docente, intelectual y el primer artista latinoamericano que se instaló en la “Nueva China” de los años ’50.

 

Cercano a tendencias como el muralismo, Venturelli siempre buscó retratar en sus obras las grandes demandas y causas de los pueblos. También pintó desnudos femeninos, lo que en su tiempo fue considerado muy transgresor. Se formó en la Universidad de Chile y obtuvo una beca para continuar sus estudios en Brasil. Viajó por América Latina, Europa y oriente; un tiempo después del golpe militar de 1973, vivió como exiliado en Ginebra, Suiza.

 

Perteneció al Partido Comunista, de donde fue expulsado, sin embargo apoyó el proceso de la Unidad Popular, recreando en varios de sus cuadros las marchas de apoyo al presidente Salvador Allende.

 

En China, a mitad del siglo XX, había comenzado a encaminar su muy particular estilo, latinoamericanista por una parte, pero también con una gran influencia de la gráfica oriental y un fino perfeccionamiento de la acuarela. Se involucró además con la intelectualidad de Pekin, donde fue muy amigo del poeta Ai Ching, padre del famoso artista disidente Ai Weiwei. Sin embargo debió huir en 1966, cuando comenzaba la revolución cultural, pese a ello China es el país donde su obra ha sido más promovida y donde tres retrospectivas han recorrido varias regiones.

 

Junto a Pablo Neruda y a Salvador Allende, Venturelli creó en Santiago el  Instituto Chileno-Chino de Cultura, la entidad humanística que más ha contribuido a las buenas relaciones entre ambos países. Y se encontraba en Pekin en 1988, cuando la tuberculosis que arrastró por muchos años, lo debilitó totalmente, sin alcanzar a rencontrarse con nuestro país. Esto lo convierte en un artista poco conocido en su propia tierra, sin embargo ha habido instancias de difusión de su obra, como una retrospectiva que realizó en 2012 el Museo de Arte Contemporáneo.

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