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Reportaje / © La Panera Nº 47 2014

El itinerario visual y social de Juan Castillo

En su reciente visita, el ex integrante del Colectivo de Acciones de Arte (CADA) construyó una obra que cruza Chile de norte a sur con su típica frase "Te devuelvo tu imagen", que puede remitir tanto a la estética del bolero, como a las diversas posibilidades de la representación.

Viernes 21 de marzo de 2014

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En 1962, el filósofo italiano Umberto Eco resumió en su libro "Obra Abierta" gran parte de las concepciones estéticas y de las transformaciones de los procesos creativos ocurridos en las artes visuales, la música y la literatura desde la segunda mitad del siglo XX. Diez años antes, en Antofagasta, nacía Juan Castillo, quien tempranamente comenzó a definir sus intereses, contagiado por una intensa actividad cultural impulsada por la frecuente visita de artistas e intelectuales, y la proliferación de instancias creativas y de discusión en esa zona. Desde que se concibe como un artista visual, Castillo habla de su trabajo como una Obra Abierta, recuperando la esencia de los planteamientos de Eco.

 

 

 

 

 

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Parte importante de su infancia transcurrió en las oficinas salitreras de la pampa chilena. Allí, el año recién pasado, Castillo reconstruyó itinerarios de su propia biografía para la exposición «Ritos de Paso», que actualmente se exhibe en el Museo de Arte Moderno de Chiloé y tiene una extensión en la Galería Modular de Castro.

 

Retomando la frase "Te Devuelvo tu Imagen", que ha utilizado en proyectos artísticos de 1981 y 1989, instaló una suerte de letrero en la mitad del paisaje desértico y, luego, en la Isla de Chiloé, dos extremos de Chile relacionados con su historia personal. Tras un día instalado, cada letrero fue quemado, quedando sólo su base de madera enmarcando el entorno natural. Fueron seis semanas de viaje y seis quemas en cada zona, con accidentes, cambios de planes y sorpresas reveladoras, como todo proyecto que se reformula sobre la marcha y que se materializa como la unión entre pensamiento y praxis.

Juan Castillo explica: "Para este trabajo definí dos espacios, uno en el Desierto de Atacama, desde la oficina salitrera Vergara –donde me crié– hasta Antofagasta, la primera ciudad grande que conocí. Y después Chiloé, donde estuve algunos meses tras el golpe militar de 1973, sobreviviendo a través de la compra de sabanillas chilotas, las que teñía para hacer ropa y venderla. Durante el proceso de ejecución de 'Ritos de paso' hubo que probar diferentes combustibles; algunas quemas no se produjeron totalmente por el exceso de viento en el norte; o la frase del letrero arrojó nuevas visualidades tras las intensas lluvias en el sur. Todo eso me parece muy bello, pues mis obras son abiertas y procesuales, van variando, se van haciendo". El registro de este viaje, más otros elementos visuales, constituyen la exposición itinerante –que tiene su bitácora en la página www.juancastillo.net– y es el producto de todo un equipo de colaboradores, entre los que se cuentan fotógrafos, documentalistas, productores y diseñadores.

 

El artista pregunta

La vinculación con el paisaje, o el contexto, no es nada nuevo en Juan Castillo, para quien "el espacio es una forma que está allí, hay que dialogar con ella". Conocida es su etapa como miembro fundador del Colectivo de Acciones de Arte (CADA), junto a los escritores Diamela Eltit y Raúl Zurita, al sociólogo Fernan- En su reciente visita, el ex integrante del Colectivo de Acciones de Arte (CADA) construyó una obra que cruza Chile de norte a sur con su típica frase "Te devuelvo tu imagen", que puede remitir tanto a la estética del bolero, como a las diversas posibilidades de la representación. El itinerario visual y social de Juan Castillo JANO TORRES La Panera I 11 En Galería D21. Castillo inició en Santiago la exhibición de este proyecto. Antes de regresar a Suecia, realiza -por estos días - una residencia artística en Casa Poli (Coliumo, VIII Región). do Balcells y a la artista visual Lotty Rosenfeld, con quienes realizó emblemáticas acciones urbanas al margen de la institucionalidad cultural y como respuesta al clima de represión, censura y temor que se vivía en Chile entre fines de los años 70 y comienzos de los 80. Sus obras irrumpían en lugares como calles o carreteras, concibiéndose desde la precariedad, reforzando la idea de integración arte-vida y la posición social y política del artista.

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Juan Castillo








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El registro de
"Ritos de Paso",
más otros elementos visuales,
conforman la exposición
itinerante que tiene su bitácora
en el sitio
www.juancastillo.net.

 


 

 

 

 

Aunque emigró en 1982, instalándose en Suecia en 1986, todos estos años, Castillo ha seguido trabajando con algunos de sus compañeros. Tras alguno de sus proyectos en video con Raúl Zurita, donde la palabra y la poesía hablada cobraban protagonismo, se preguntó qué hacer con el registro de valiosas conversaciones producidas durante el proceso. Fue así como incorporó la entrevista como un elemento fundamental de su trabajo y que también funciona en «Ritos de Paso»: "Veo a la entrevista como una materia prima. Durante este viaje me fui cruzando con mucha gente; algunos conocidos, a los que llamo 'personajes extraordinarios', porque han construido una vida fuera de las normas y de la convencionalidad. Todos ellos me contaron parte de sus vidas y finalmente grabamos un diálogo en que les pregunto su definición, o apreciación, del concepto de patria".

 

Juan Castillo inició este método para una exposición en Estocolmo, recién instalado allí, preguntándole a los entrevistados –todos suecos– cómo se imaginaban el sur. En 1999, para un proyecto de la Galería Metropolitana, durante cuatro meses interrogó a los vecinos de la comuna de Pedro Aguirre Cerda sobre sus sueños La experiencia ha sido replicada en lugares como Antofagasta e Islas Canarias, y exhibida en parte en la muestra «Otro Día» del Museo de la Solidaridad Salvador Allende (2012). El artista califica esta práctica como "lo contrario de una entrevista espontánea. Converso antes con las personas para que vayan pensando y estructurando una respuesta. Cuando llega el momento, les planteo esta pregunta un poco ambigua, que puede gatillar lecturas múltiples, y ellos inventan un discurso; es decir, son testimonios de realidad, donde el creador es el entrevistado".

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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Castillo también hace uso de la narratividad surgida en las entrevistas. En la primera etapa de «Ritos de Paso» (exhibida en la galería santiaguina D21) escribió, con tinta de té, parte de los discursos entregados por sus "personajes extraordinarios". El té y el grafito están entre los materiales que suele utilizar: simbolizan una idea de frugalidad, ya que su efecto visual se ve fácilmente afectado por factores como la temperatura.

Castillo se pregunta sobre las condiciones de creación de las imágenes a través de pequeñas obras, ya sean proyecciones o inscripciones sobre madera, cemento, alquitrán, brea, a las que denomina íconos.

 

 

 

 

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En este caso, y respondiendo a su premisa de una obra abierta y continua, recuperó su antiguo concepto de Minimal Barroco, que intenta describir: "Nació de un proyecto mío muy antiguo, con la idea de desacralizar la hegemonía de los grandes centros culturales para etiquetar las producciones artísticas del mundo. Desde Estados Unidos y una fracción de Europa se exaltó mucho el Arte Minimal, y se utiliza –como cliché– la noción de Barroco cuando se habla de América Latina. Siento que ambos conceptos juntos son bastante efectivos, abren una ambigüedad, una ironía, una contradicción si se quiere, que me hace mucho sentido".

 

“Ritos de Paso”

tendrá una nueva etapa en octubre, en el Consejo Nacional de la Cultura y las Artes de Iquique, donde también se realizará un seminario. En estos días, Castillo regresa a su casa-taller (ubicada a 500 kilómetros de Estocolmo), donde mantiene una rigurosa rutina de trabajo, con recurrentes invitaciones para exponer en Suecia y en el resto de Europa; esto, tras una etapa de ocho años viviendo como ilegal en España, Francia, Alemania, y trabajando en lo que fuera: "Aproximadamente, desde 1999 comenzaron a salir exposiciones y ventas. Pese a que no trabajo con ninguna galería, tengo un circuito de museos en Europa, y en 2013 nos invitaron, a Lotty Rosenfeld y a mí, a exhibir en Islas Canarias. Hoy tengo residencia y el Estado sueco me ha apoyado en muchos proyectos artísticos. Estocolmo es una ciudad muy agradable, donde es fácil vivir y el sistema es mucho más humano", señala.

 

 

 

 


En Galería D21.
Castillo inició en Santiago
la exhibición de este proyecto.
Antes de regresar a Suecia,
realiza -por estos días
- una residencia artística en
Casa Poli
(Coliumo, VIII Región).


 

 

 

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Desde la transversalidad y heterogeneidad de este artista (dibujante, pintor, videasta, instalador, guionista y un poco sociólogo), lo esperamos de vuelta en octubre para inaugurar la última etapa de sus «Ritos de Paso», y concebir futuras obras con campos abiertos de interpretación.


© La Panera Nº 47 2014 / Periodista / Elisa Cárdenas Ortega. / Fotografías: Jorge Brantmayer, Jano Torres.