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Chile

La Alhambra: La réplica imperdible

El palacio, actual sede de la Sociedad de Bellas Artes, es una curiosidad arquitectónica, sincretismo perfecto entre la casa chilena y la arquitectura morisca, que hoy necesita ayuda pública y privada para recuperar fuerzas.

Lunes 11 de junio de 2012

© Fuente: El Mercurio 2012/06/09.Suplemento: Vivienda y decoración. Página(s): 20-21-22. Texto: Paula Donoso Barros. Fotografías: José Luis Rissetti.




Cuando el director de patrimonio marroquí visitó el palacio de La Alhambra en Santiago destacó no sólo su calidad arquitectónica sino que fuera la réplica más antigua del original de Granada, entre las otras cuatro que existen en el mundo. Cuenta Martín Donoso, encargado del área Patrimonio de la Dirac, que le sorprendió el nivel de la construcción que Francisco Ignacio Ossa levantó en 1860 gracias a los caudales que dejaba el mineral de Chañarcillo. Un palacio de arquitectura morisca, y a tal extremo inspirado en la española, que para ello envió a su arquitecto Manuel Aldunate a observarla de cerca con el fin de que imitara fielmente sus detalles. El resultado es "un sincretismo arquitectónico, que por una parte se basa en su original y, por otra, reproduce el esquema de la casa chilena de campo, con los tres patios sucesivos, lo que la hace aún más interesante", dice Donoso.

Hoy es propiedad de la Sociedad Nacional de Bellas Artes, a quien la donó en 1940 su tercer propietario, Julio Garrido. Tras setenta años como sede de la entidad que creó Juan Francisco González en 1918 para difundir y patrocinar las artes, "con el terremoto del 2010 empezaron realmente nuestros problemas", dice su presidente, Fabriciano Rojas.

Hasta entonces, la mantención de los casi 1.200 m2 de construcción era sobrellevable, pese al escaso presupuesto con que cuenta una entidad que se financia con las cuotas de los socios y sus clases de pintura, para ir arreglando los daños causados por temblores, termitas y filtraciones en un edificio de casi 150 años.

 

La Dirac fue la primera en interesarse en la reparación de su yesería, que acarreaba daños desde el terremoto del 85. Tras contactos con el gobierno marroquí, el rey Mohamed VI prometió como regalo Bicentenario un equipo de especialistas que vendría a realizar un trabajo muy fino en los decorados donde los versos del Corán aparecen escritos casi en filigrana. La única condición era que antes el palacio arreglara algunos problemas de techumbre para evitar filtraciones.

 

Pero vino el terremoto del 2010 y esta vez las secuelas fueron estructurales. La mitad del palacio debió clausurarse por grietas profundas en sus muros y cielos en riesgo. Cayeron más yeserías. Y la planta de alumnos disminuyó: "De los 120 o cien que tenemos habitualmente, bajó a setenta; se asustan de trabajar acá, aunque las salas de taller que estamos usando no implican riesgo ninguno", dice Raúl Herrera, profesor de pintura al óleo.

 

La venida de los marroquíes quedó postergada. "Obviamente no se puede alhajar una construcción que debió cerrar la mitad de su edificio por daños mayores", dice Donoso. Pero Marruecos mantiene la oferta; sólo que serán la guinda de la torta.

 

Del gran proyecto de rescate que se espera implementar se hizo cargo la Corporación de Patrimonio Cultural de Chile, con patrocinio de la Municipalidad de Santiago y de la Dirac. Ana María Garling gestiona la postulación a fondos públicos; la recaudación de dineros privados vía Ley de Donaciones Culturales, y organiza un consorcio de empresarios árabes que se interesen en la causa: "Diversas vertientes para lograr la recuperación de un lugar emblemático para el centro de Santiago", dice la gestora cultural.



Un proyecto que requiere mil doscientos millones de pesos, que involucra una parte constructiva a cargo de la oficina del arquitecto Raúl Irarrázaval, y trabajos de restauración arquitectónica y de museografía a cargo de Crea. Ana María Garling explica que se trata de una propuesta global para que el edificio, que es Monumento Nacional desde 1971, y la Sociedad de Bellas Artes, dueña de una importante pinacoteca, no sólo se mantengan en pie sino puedan integrarse al potente polo de recuperación que vive la calle Compañía y que ya suma las restauraciones del edificio de Tribunales, el Palacio Arzobispal, el Hotel City, y el antiguo edificio de El Mercurio.

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