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Las historias del Estadio Nacional llegan a la Bienal de Arquitectura de Venecia 2018

Viernes 25 de mayo de 2018

El montaje “Stadium” de la arquitecta Alejandra Celedón y su equipo de investigadores, diseñadores y profesionales del audiovisual, viste el Pabellón de Chile en este encuentro mundial. La exposición fue organizada por el Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio, con apoyo de Dirac, ProChile, Imagen de Chile y entidades de arquitectos de nuestro país.

 

Imagen foto_00000009Esta semana se inauguró oficialmente el Pabellón de Chile en la 16ª Bienal de Arquitectura de Venecia, con el proyecto “Stadium” de la arquitecta Alejandra Celedón. La obra es producto de una investigación sobre retóricas y políticas de vivienda durante los años ’80 en nuestro país, a partir de la recuperación de un acto realizado en el Estadio Nacional de Santiago en 1979, cuando se inauguró un nuevo sistema de obtención de títulos de dominio para pobladores, transformando las condiciones de la vivienda social.

 

Al centro de Sala dell’Isoloto se ubica un modelo a gran escala de un edificio hecho de tierra apisonada. Tras un examen más minucioso, las sesenta piezas que componen la forma ovalada del edificio ya no parecen hechas de tierra, sino más bien talladas en ella. Las distintas capas con ligeras variaciones de color y textura recuerdan que es el suelo lo que está en juego en el Pabellón de Chile.

 

Imagen foto_00000012“Stadium” presenta como un hito el acto de 1979, con la consagración de los pobladores que - sujetos a un número determinado de cuotas - se convertían en propietarios, un mecanismo biopolítico que celebró en masa la construcción de un nuevo sujeto urbano. Todo ello en perfecta sintonía con Freespace, el tema propuesto por las directoras de esta edición de la Bienal de Arquitectura de Venecia, Yvonne Farrell y Shelley McNamara.

 

Imagen foto_00000007Según Alejandra Celedón “Este pabellón es otra de esas formas en que el conocimiento puede producirse. La planta en particular que da origen tanto al concepto curatorial como al diseño del pabellón, la encontró mi ex ayudante de investigación Eneritz Hernández, quien al recibirla de manos de una pobladora en San Ramón -rayada con su puño y letra hace 40 años- pensó que me interesaría y me avisó de inmediato. Apenas recibí la foto del plano entendí que teníamos entre manos un objeto y una imagen muy potente, testigo tanto de nuestra historia reciente como de nuestra ciudad presente”.

 

Este Pabellón de Chile fue organizado por el Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio, con la colaboración de Dirac, ProChile, la Fundación Imagen de Chile, Arquitectura de Chile, la Universidad Católica y la Asociación de Oficinas de Arquitectos (AOA).

 

Imagen foto_00000011El proyecto además fija los hitos históricos “Tres estadios del Estadio”, como símbolos de un contenedor masivo sin sentido determinado: El mundial de fútbol de 1962, el uso del recinto como centro de detención y tortura en 1973 y la visita del Papa Juan Pablo II en 1987, hechos que reflejan la amplitud de usos a los que “el edificio” se ha visto sometido a lo largo de su historia, modificando sus preocupaciones y al recinto en su calidad de contenedor desde su construcción en 1938.

 

La estratificación de las piezas del pabellón es la huella de un proceso artesanal de producción mediante el cual un material frágil y discreto -el suelo, la tierra desnuda- se transforma en un objeto estable y monolítico. Lo que está al centro de la visión curatorial es la reconstrucción crítica de la planta del Estadio, como un edificio que representa la imagen de la ciudad. Cada pieza del Estadio es un fragmento de Santiago, materializado en capas de tierra apisonada, con su cara superior impresa con el tejido urbano del barrio al que pertenece. La narrativa del pabellón se articula a su alrededor en otros cuatro momentos: “la sala de eventos”, “las islas”, “el horizonte” y “la ciudad”.

 

La primera ocupa el vestíbulo del pabellón, y está dedicada a la investigación de archivo y a los hallazgos que rodean el evento. En el muro opuesto al acceso, la planta de Stadium con la ciudad inscrita se exhibe como origen de la exposición y como preludio de su materialización. A la izquierda, el material audiovisual narra la historia y el contexto del evento a través de tres soportes diferentes: la prensa y la propaganda, la cobertura televisiva y los discursos, y el fascículo. Una vez dentro de la sala principal, el Stadium de 7 x 5 metros emerge al centro.

 

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A su derecha, la pared sur exhibe un segundo momento, “Las islas”, que amplía -mediante entrevistas a pobladores presentes aquel día de 1979 en el evento- las historias de tres de las sesenta piezas del Estadio: La Pincoya, Villa Francia y La Bandera. “El horizonte” ocupa la pared norte y está dedicado a los múltiples estadios del Estadio a través de una película basada en registros de archivo. Este devuelve al edificio su contexto, como testigo de la historia de la ciudad, revisando otros eventos y figuras importantes en el recinto deportivo.

 

El muro de fondo ofrece una versión espejada de la pieza central, su contraparte narrativa. La estructura representa la distancia entre el Estadio (en el centro de la ciudad) y las poblaciones (en las afueras de la ciudad), con el edificio como parte y testigo del desarrollo desigual de Santiago.

 

“Stadium”; Comisario Cristóbal Molina, Jefe del Área Arquitectura del Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio; el diseño de Tomás Villalón y el trabajo audiovisual de Javier Correa, quienes junto a otros profesionales configuraron este montaje, en contenidos e identidad gráfica, cada uno desde su respectiva especialidad.

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