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Entrevista

Alejandro Goic: 7 preguntas y 7 respuestas

“Todo acto artístico es político”, “sólo podemos desarrollarnos de manera sostenible asociándose con otras naciones” y “estoy en duelo creativo, por ahora”… Éstas son sólo algunas de las frases escritas por el actor, director de teatro y poeta Alejandro Goic, quien contestó a DIRAC un cuestionario al cumplir poco más de año en el cargo de agregado cultural de Chile en Argentina.

Viernes 10 de mayo de 2024

Fotos Daniel Gil

¿Cómo dialoga el mundo artístico de Alejandro Goic –actor, productor y director de teatro– con el hombre más político?
La relación entre arte y política es indisoluble; la idea del artista en una torre de cristal, en una especie de asepsia social, mirando el mundo desde su impoluta atalaya es descabellada, inverosímil; estamos contaminados de otredad, dependemos y somos ontológicamente herederos absolutos de la otredad. Me atrevo a decir que, contemporáneamente, más que nunca. Todo acto artístico es político. Somos seres de la Polis; esa condición es ineludible. Al mismo tiempo abomino del proselitismo en el arte. Del panfleto. Más que denunciar “verdades” nos debemos a buscar verdades; sumergiéndonos e indagando, sin prejuicios políticos o ideológicos, en la inmensidad de la existencia humana, tratando de desentrañar nuestra verdadera condición.

¿Qué tanto extrañas la actuación y dirección de teatro?
Como a un difunto queridísimo o un amor perdido. Estoy en duelo creativo. Por ahora. 

Ya se cumplió un año desde que fuiste nombrado como agregado cultural de Chile en Argentina ¿cuál crees que ha sido tu aporte y sello?
Primero, profesionalización del CCMATTA (Centro Cultural Matta); readecuar y formalizar administrativamente los roles de las/os trabajadores de este centro, que tengo la obligación de decir, es un equipo extraordinario.

Segundo, concursabilidad; cambiar la forma de decisión sobre qué artistas y obras son invitadas al CCMATTA. La tradición es que la agregada o agregado cultural tomaba la decisión de acuerdo a su buen criterio; me parece un criterio legítimo, pero por su propia naturaleza, arbitrario. Con el equipo CCMATTA convenimos con DIRAC en hacerlo concursable. Todos los artistas pueden, a partir de este año, concursar a través de DIRAC-CCMATTA para traer sus obras a Buenos Aires. Me parece lo más justo y ecuánime.

Tercero, descubrimos que en el acuerdo que da vida al CCMATTA, firmado por la presidenta Bachelet y la presidenta Fernández de Kirchner, se le otorgan todas las potestades propias de un centro cultural. En mi opinión el CCMATTTA debería transformarse, como lo estipula el acuerdo bilateral, en una institución que navegue independientemente de quien sea nombrado o nombrada agregada cultural y debería tener una directora o director nombrado/a por concurso público, que le dé continuidad a una política cultural del Estado chileno más allá de los cambios de gobierno.

“Como a un difunto queridísimo o un amor perdido. Estoy en duelo creativo. Por ahora” (ante la pregunta de si extraña la actuación y dirección de teatro).

Cuarto, fortalecer las relaciones institucionales culturales. Por ejemplo, hemos desarrollado convenios con el Museo Nacional de Bellas Artes, el Teatro Cervantes, Fundación Foro Sur-Bienal Sur, Museo de Arte Latinoamericano de Buenos Aires (MALBA) y ACRA (Artistas Chilenos Residentes en Argentina). Con estos últimos se creó el año pasado un concurso de proyectos de artistas residentes apoyando a los seleccionados (por un jurado de expertos) con la producción de sus obras y exhibidos en el CCMATTA.

Quinto, la transformación del auditorio en una sala profesional de Artes Escénicas. Ya tenemos el proyecto arquitectónico, supervisado por DINFRAL, y la obra de construcción se iniciará en septiembre. Esta sala la posicionaremos, sin duda, como una sala de cámara profesional en el escenario teatral de la ciudad de Buenos Aires toda vez que no tiene fines de lucro. Esto es muy atractivo para los más prominentes grupos de teatro argentino y, por supuesto, un espacio para obras y artistas chileno/as. 

Sexto, descentralizar nuestra misión a las 23 provincias argentinas. Partiremos en aquellas que tenemos consulados, que son trece.

Desde tu perspectiva y experiencia, ¿en qué ayuda la diplomacia cultural a la política más ‘pura y dura’?
Es curiosa esta taxonomía entre lo duro y lo blando. El universo diplomático ha calificado a la cultura como “diplomacia blanda”. En mi opinión, este elemento blando es un densificador de la diplomacia dura.

La tecnología resolvió el concepto tradicional del intercambio cultural. Hay millones de “agentes culturales” que cumplen la misión que tradicionalmente deben cumplir los agregados culturales: intercambian cultura a través de las redes de manera copiosa. Existe hoy gracias a la tecnología un ajetreo exorbitante de intercambio de bienes culturales, pero indiscriminado. Hay que repensar entonces esa definición básica que ha constituido la matriz del rol de una agregada/o cultural. Y, por supuesto, de todos los ámbitos del quehacer diplomático. Millones de emisores de información cultural y millones de receptores en un incesante tráfico de bienes culturales. Pero esto no es un diálogo. Diálogo en su mejor y más bella acepción es la de Sócrates. Dialogar es pensar.

Sobre su gestión, dice: Todos los artistas pueden, a partir de este año, concursar a través de DIRAC-CCMATTA para traer sus obras a Buenos Aires.

Creo que hay una clave de nuestra tarea: crear las condiciones para ese pensar juntos la creación cultural y artística que deambula libre por el éter digital. Creo que también se aplica a la diplomacia dura particularmente el intercambio comercial, la más dura de las diplomacias desde tiempo inmemorial. Intercambio más diálogo, es decir, “socráticamente” pensar en conjunto.

Soy un convencido absoluto después de coordinar, como jefe de campaña presidencial, un programa completo de gobierno y pensar el futuro de nuestro querido país, que sólo podemos desarrollarnos de manera sostenible asociándose con otras naciones, particularmente las limítrofes y especialmente con Argentina. No veo un futuro esplendor en la soledad de los límites nacionales.

La política y la diplomacia muchas veces van de la mano con la poesía. Ejemplos hay muchos, y entiendo que es tu caso. ¿Qué poesía te mueve por estos días y cuál es la que trasciende el momento actual? 

El extraordinario poema “El enemigo” de Omar Lara:

“Es cierto que estoy prisionero
de algunas palabras precipitadas
y terribles
que proferí a propósito
de alguien. Alguien
con quien feroces nos herimos
y al que abrazaría de inmediato
si lo tuviera a mi lado”

A tu juicio, ¿cuáles son los desafíos que enfrenta la Embajada de Chile en el ámbito cultural este 2024?
Hablamos a través de nuestras obras. Este año están programadas las siguientes muestras y exhibiciones: Lotty Rosenfeld; Raúl Ruiz y Maturana – Varela Inteligencia Artificial y Arte.

¿Cuáles son tus planes futuros?
Entre algunos de los proyectos que pondremos en marcha, son: Todo Parra; Violeta y Nicanor. Un diálogo de hermanos; Venturelli Antología visual completa. Evento bicultural binacional en el Continente Antártico.

“Todo acto artístico es político. Somos seres de la Polis; esa condición es ineludible. Al mismo tiempo abomino del proselitismo en el arte. Del panfleto”.