Click acá para ir directamente al contenido
En Barcelona:

“Trazo Continuo”: Un encuentro entre saberes ancestrales y prácticas contemporáneas

La exposición celebra la riqueza de la artesanía textil aymara y mapuche a través de un diálogo con el arte textil actual.

Martes 6 de enero de 2026

“Trazo Continuo”, proyecto ganador del Concurso Línea de Artistas de DIRAC 2025, cobró vida en las instalaciones de BAU Centro Universitario de Artes y Diseño de Barcelona. Fue curado por Andrea Berger como un espacio de encuentro donde los saberes ancestrales se fusionaron con las prácticas contemporáneas. En el corazón de la muestra, el textil se presentó no solo como un objeto artístico, sino como un anclaje profundo a la memoria viva, a los territorios y a las experiencias compartidas, conectando cuerpo, gesto, color y paisaje.

La exposición destacó las creaciones textiles de las comunidades aymara y mapuche, culturas con una tradición milenaria en el uso de lana de oveja y fibra de alpaca, cuyas piezas han sido galardonadas con el Sello de Artesanía Indígena. Estas obras no solo celebran la creatividad y simbolismo de estas culturas, sino que también mantienen vivas prácticas desarrolladas principalmente por mujeres, que a lo largo de los siglos han tejido historias de resistencia, de conexión con la naturaleza y de cosmovisiones que resisten al paso del tiempo.

El proyecto, curado por Andrea Berger, exhibió tejidos aymara y mapuche —portadores de una riqueza creativa y simbólica plenamente vigente.

Además de la exhibición, el proyecto incluyó dos acciones performativas clave, “Seguir el Hilo” y “Desmontar la Mirada”, dirigidas por la artista chilena residente en Barcelona Solange Dalannais y el artesano mapuche Williche Osvaldo Güineo, con la colaboración del músico y diseñador sonoro Jose Jünemann. A través de gestos como hilar y tejer, estas acciones materializaron una profunda reflexión sobre el vínculo entre el cuerpo, la materia y el paisaje, proponiendo una mirada que desafía los límites entre lo ancestral y lo contemporáneo, lo colectivo y lo individual.

El espacio se convirtió en un lugar de reflexión colectiva, cuestionando los límites entre el arte textil contemporáneo y la artesanía indígena. En este contexto, el proyecto propuso un ejercicio de "rumiar", como lo definió la autora Andrea Soto Calderón, un proceso de relectura y revisión de lo conocido, que no busca despojar las tradiciones de su contexto original, sino abrirlas a nuevas formas de percepción y de relación cultural.

Valoración de la práctica

La exposición destacó las creaciones textiles de las comunidades aymara y mapuche, culturas con una tradición milenaria en el uso de lana de oveja y fibra de alpaca.

La exposición destacó las creaciones textiles de las comunidades aymara y mapuche, culturas con una tradición milenaria en el uso de lana de oveja y fibra de alpaca.

La muestra fue un homenaje a la artesanía textil, pero también una invitación a revisar y valorar las prácticas que han sobrevivido al impacto del capitalismo y la aceleración de los sistemas productivos modernos. A través de esta reflexión, “Trazo Continuo” buscó desdibujar las fronteras impuestas por las teorías sobre arte y artesanía, invitando al público a experimentar los procesos textiles desde un lugar de respeto profundo por las dinámicas de trabajo indígena y la cosmovisión ancestral.

Asimismo, la exposición brindó una oportunidad única para acercar al público europeo a las tradiciones textiles chilenas, posicionando a Chile como un territorio rico en diversidad cultural y como un punto de encuentro entre comunidades indígenas y sus tradiciones. Además, la activación performativa y el conversatorio que acompañaron la muestra ofrecieron un espacio de intercambio y aprendizaje mutuo, favoreciendo el diálogo entre participantes, estudiantes, artesanos y artistas, y fomentando una comprensión más profunda de las dinámicas que sostienen el arte textil indígena.

“Trazo Continuo” fue, en definitiva, una invitación a seguir el hilo de las tradiciones, a no perder la conexión con los saberes ancestrales, y a reconocer que existen formas alternativas de hacer, de mirar y de habitar el mundo. A través de esta exposición, el proyecto propuso entrelazar las diferencias, mantenerlas vivas y, sobre todo, celebrarlas como un tejido continuo, que no borra, sino que honra y respeta la diversidad cultural.